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sábado, 2 de enero de 2021

Brindar por brindar

“Brindar por brindar” - Por Mex Urtizberea





Brindemos por brindar.




Brindémonos.




Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.




Que cada uno brinde su aporte.




Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; que los comerciantes brinden mejores precios; que la escuela brinde herramientas que sirvan; que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo.




Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; que los pronósticos no brinden fantasía; que los hospitales públicos brinden la mejor atención; que las empresas brinden mejores servicios.




Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; que los alumnos se brinden ayuda entre ellos.




Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; que la televisión brinde algo más.




Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, alimento a los subalimentados.




Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños.




Que la industria brinde trabajo bien remunerado.




Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia.




Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura.




Que los libros brinden libertad.




Que los libreros brinden ofertas.




Que la historia brinde lecciones.




Que la naturaleza nos brinde sus disculpas; que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza.




Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos.




Que las personas se brinden confianza; que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.




Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.




Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas.




Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Ultimo Mundo; que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo.




Que haya más brindados y menos blindados.




Que brindar por la paz sea más que una frase hecha.




Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras.




Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra.




Que los soldados brinden en sus casas con sus familias.




Que la familia brinde un lugar para ser feliz.




Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.




Que todo el mundo brinde.




Que cada uno brinde su aporte.




Brindemos.




Brindemos todo lo que podamos brindar.




Brindémonos.




Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.




Brindemos un futuro.




Brindemos mañana: que todas las Noches pueden ser Buenas, si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.




Nadie nos quita lo brindado.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Un cuento para este tiempo....

Se me perdió el Niñito Jesús





Era la primera Navidad en que era consciente de que armaba un pesebre, y más o menos lo que significaba. Acababa de cumplir 2 añitos y ya hablaba y se expresaba como si tuviese 12. Así que me animé a contarle quién era Ese que iba a nacer la noche del 24 y ella estaba copada con la idea.


Cuando nos estábamos yendo a la misa de Nochebuena quiso llevarse al Niñito Jesús del pesebre con ella, cual bebote para jugar. Yo la dejé, que más quería que se hicieran amigos. Pero cuando se bajó del auto, algún movimiento hizo mientras desabrochábamos la sillita y se le cayó el Niñito Jesús a la calle, a la acequia o a algún rincón del auto.


“Se me perdió el Niñito Jesús, mami”, dijo triste mientras buscaba. No lo pudimos encontrar nunca y los años siguientes hemos armado el pesebre con un Niñito Jesús de otro juego (…)


Cada vez que armamos el pesebre me acuerdo del Niñito Jesús perdido y de la carita triste de la Pity. Pero esta Navidad el recuerdo se me vino de otro modo y no he podido sacarme de la cabeza el “se me perdió el Niñito Jesús”. Y entonces he pensado seriamente en que no quiero que se me pierda.


No quiero que se me pierda en regalos, en juntadas ni en comidas. Se me pierde en cuentas por pagar, matrículas y presupuestos, y no quiero. No quiero que se me pierda en saludos, en planes ni en brindis de fin de año. No quiero que se me pierda en el trabajo, en el psicólogo ni en los controles médicos. No quiero ni siquiera perderlo cuando escribo, cuando leo o cuando camino. Quiero estar atenta y que no se me pierda.


Pero también pienso y me doy cuenta, de que mientras a mí se me pierde aunque no quiera, Él viene y me encuentra. Todos los años nace de nuevo por si acaso se me había perdido. Viene desde cero, con toda su inocencia, su corazón nuevito, su dulzura y su paz.


Me encuentra como esté, perdida, distraída o exhausta, (…) viene como un amigo para que yo me lo quiera llevar conmigo. Viene para quedarse aún sabiendo que con cualquier distracción se me va a volver a perder.


Y aunque se me perdió varias veces este año, estoy contenta, porque ya viene, y siempre me encuentra.


                                                                                                                                        Adriana Zeitune

¡¡¡ADORNOS!!!!

Te animas a crear y colorear tus propios adornos navideños??? Te dejamos un modelito para empezar....




Cuentos para este tiempo

 Dos cuentos de  Sandra Comino...cuentos para leer en este tiempo en el que nos preparamos para vivir la Navidad. Navidad Blanca y Así en la tierra como en el cielo.



En la Biblio estamos armando nuestro árbol con palabras

Poesía en Navidad 


Era ya noche en Judea,

contaba un niño pastor

cuando al pasar junto a un pueblo

un bebé me sonrió.


No fue una sonrisa hueca,

ni fue un gesto juguetón.

Tampoco mostraba queja

aunque muy pobre nació.

Fue una sonrisa perfecta

que… ¡estaba llena de Amor!


Pero al verlo tan humilde,

durmiendo sobre un cajón,

me llegué a sentir muy triste.

Y tan gran pena me dio

que, aprovechando un despiste,

lo tomé como un ladrón

para llevarlo conmigo

y poder darle algo mejor.


Cuando, al momento siguiente,

Su madre ya no lo vio

fue a buscarlo entre la gente,

mas tampoco lo encontró.

Preocupada por su suerte

casi moría de dolor

Y llorando dulcemente

entre lágrimas cantó:


“¿Quién apagó las estrellas

llevándose su color?

¿Quién nos ha dejado a oscuras

robando a quien hizo el sol?

¿Quién prefiere andar perdido

y no tener Salvador?

¿Quién se ha llevado a mi Niño?

¿Quién ha robado al Señor?”


Viendo que allí lo querían

tan bien como lo haría yo,

aunque el miedo me vencía,

tuve que hacer confesión:


“Yo me lo llevé un ratito,

lo guardé en mi corazón,

para decirle bajito:

Niño, te quiero un montón.”


La madre, con gran alivio,

sonriendo respondió:

“Para hacer eso, cariño,

no hay que secuestrar a Dios;

basta con que lo compartas

con cuanta más gente, mejor.

Y que, allá donde tú vayas, ha

hagas bien y des amor.”



Yo, que aún era pequeño,

aprendí bien la lección.

Y desde entonces recuerdo

que ese Niño, que era Dios,

No solo me amó primero,

sino que me hizo mejor.